Jorge Oswaldo Reynoso Díaz nació el 10 de abril de 1931 en Arequipa, Perú. Hijo de Luis Reynoso y Rosa Díaz, ambos tacneños, creció en el barrio de San Lázaro y desarrolló desde niño una pasión por la lectura, fomentada por la biblioteca familiar y la Biblioteca Municipal de Arequipa. Estudió en la Universidad Nacional de San Agustín y se graduó como profesor de Lengua y Literatura en la Universidad Enrique Guzmán y Valle (La Cantuta), donde también ejerció la docencia.
Miembro de la Generación del 50, Reynoso fue un destacado narrador y poeta, aunque no alcanzó la fama internacional de contemporáneos como Mario Vargas Llosa o Julio Ramón Ribeyro hasta sus últimos años. Su compromiso con el marxismo y su activismo político influyeron en su obra, así como su estadía de doce años en China (1977-1989), donde trabajó como corrector en la agencia Xinhua y como profesor en la Universidad de Pekín. Su vida estuvo marcada por una resistencia a las convenciones sociales y literarias, lo que lo convirtió en un referente para generaciones posteriores.
El estilo de Oswaldo Reynoso se caracteriza por una prosa poética y depurada, que combina la jerga popular con un lirismo profundo, creando un lenguaje vibrante que captura la esencia de los sectores marginales de la sociedad peruana. Pionero del realismo urbano, su obra explora los claroscuros de la vida en las barriadas limeñas, abordando temas como la adolescencia, la sexualidad (especialmente la homosexualidad), el clasismo, el racismo y la exclusión social, desde una perspectiva crítica y sin eufemismos. Reynoso rompió con las normas moralistas de su época, lo que generó controversia y críticas que lo tildaron de “pornográfico” o “corruptor de menores”. Sin embargo, su audacia para retratar personajes marginados —como jóvenes, prostitutas o mendigos— y su uso innovador de técnicas como el monólogo interior y la perspectiva múltiple modernizaron la narrativa peruana. Su enfoque marxista y su rechazo a las editoriales comerciales reflejan su compromiso con una literatura accesible y comprometida con las mayorías.
Entre las obras más emblemáticas de Oswaldo Reynoso destaca Los inocentes (1961), un libro de cuentos que marcó un hito al introducir el lenguaje juvenil urbano en la literatura peruana, retratando con crudeza y empatía la vida de adolescentes en la Lima de los años cincuenta.
Su primera novela, En octubre no hay milagros (1965), es un retrato crítico de la sociedad limeña, que denuncia el clasismo y el racismo, y se convirtió en un clásico de culto pese a las duras críticas iniciales. Los eunucos inmortales (1995), influida por su experiencia en China, combina elementos maravillosos con una prosa lírica, consolidando su madurez literaria.
Otras obras relevantes incluyen El escarabajo y el hombre (1970), En busca de Aladino (1993) y El goce de la piel (2005). Además, dejó inéditas Huamanga Huamanga y Capricho en azul (publicada póstumamente en 2020), junto con miles de páginas de escritos que enriquecen su legado.
Reynoso falleció el 24 de mayo de 2016 en Lima.









